Pesas y otros aparatos en un gimnasio

La gordofobia en el deporte

La gordofobia, o el prejuicio y discriminación hacia las personas con cuerpos grandes, está presente en muchos ámbitos de nuestra sociedad, y el deporte no es ninguna excepción.

Y si no que se lo pregunten a deportistas de élite como la waterpolista española Paula Leitón, la saltadora con pértiga italiana Elisa Molinarolo, la jugadora de fútbol australiano Maddy Prespakis y el futbolista húngaro Martin Ádám.

Estos deportistas, que compiten al máximo nivel, han recibido mensajes de odio, insultos y burlas por su físico en redes sociales. Pero lejos de sentirse intimidados, todos ellos tienen en común haber salido al paso de los ataques lanzando poderosos mensajes sobre la diversidad de cuerpos y el respeto hacia uno mismo.

En Demos el PASO somos muy conscientes de las actitudes gordofóbicas que se ensañan, ya no solo con los deportistas de élite, sino también con una gran parte de la población que practica deporte en instalaciones como gimnasios, polideportivos, piscinas, parques, campos de fútbol…

Por eso hemos querido centrarnos en los casos de estos cuatro deportistas profesionales que, al ser caras más visibles de la sociedad, puedan servir como ejemplo para muchas personas que también sufren este tipo de ataques.

#1 Paula Leitón: “Tengo la espalda muy grande como para que me resbalen los comentarios”

Nacida el 27 de abril del 2000 en Terrassa (Barcelona), Paula Leitón mostró desde muy joven un gran talento que la llevó a formar parte de la selección española de waterpolo. Haciéndose valer con sus 1,87 metros, Leitón ha sabido aprovechar su físico para imponerse en la piscina, donde juega en la posición de boya, dominando tanto en ataque como en defensa.

Ganadora de la medalla de oro con la selección española de waterpolo en los Juegos Olímpicos de París celebrados el pasado verano, la waterpolista egarense no tuvo ningún reparo en hablar en diferentes medios de comunicación sobre los ataques gordofóbicos sufridos en redes sociales.

Una de las entrevistas que tuvo más repercusión fue la que le hizo David Broncano en el programa La Revuelta de La 1. En él la jugadora del Club Natació Sabadell afirmó que “tenemos la suerte, en cuanto a cuerpos, de que en las Olimpiadas encontramos una gran diversidad, desde un maratoniano, una jugadora de waterpolo como yo misma o un levantador de pesas”.

A pesar de que la medallista española aseguró que “los comentarios no me afectaron” y que “me fui de vacaciones igualmente”, también quiso recordar que este tipo de actitudes pueden ser muy dañinas para muchas chicas: “Tenemos que medir las cosas que decimos porque no sabemos cómo les va a afectar a los demás. Yo tengo la madurez de asimilarlo. Tengo la espalda muy grande para que me resbale todo”.

Leitón, que recibió el apoyo de un gran número de deportistas y personalidades de todos los ámbitos, cerró su participación en La Revuelta remarcando la necesidad de lanzar un mensaje que pudiera ser de ayuda para muchas personas con cuerpos no normativos: “No sabemos lo que cada uno tiene dentro de la cabeza o cómo vamos a recibir este tipo de comentarios. Se tendría que priorizar el hecho de que se ha ganado una medalla olímpica, que era mi sueño, a este tipo de comentarios. Pero creo que era un mensaje que se tenía que dar porque hay mucha gente que necesita escucharlo. Quizá en un momento en el que yo no estaba bien porque no me gustaba mi cuerpo me habría gustado escucharlo de otra persona”.

#2 Elisa Molinarolo: “He visto a muchas compañeras con trastornos alimentarios por culpa de las críticas”

Ser la campeona de salto con pértiga de tu país o quedar en sexta posición en la final de esta prueba en unos Juegos Olímpicos no está al alcance de todo el mundo. A pesar del tremendo mérito que supone y de todo el esfuerzo que conlleva, la italiana Elisa Molinarolo tuvo que soportar múltiples comentarios despectivos e insultos en redes sociales por su físico.

“Si tuvieras un físico de atleta podrías haberlo hecho mucho mejor… Con ese trasero eres impresentable”, decía uno de los posts en redes sociales publicados tras la final de los Juegos Olímpicos de París que tuvieron lugar este verano, en que la pertiguista italiana obtuvo la sexta plaza.

La saltadora transalpina, de 30 años, consideró que había llegado el momento de decir “basta” y así lo manifestó en los medios de su país y a través de sus redes sociales: “He recibido los peores insultos por mi físico y, aunque este tipo de comentarios no me afectan, no me voy a callar más porque he visto a muchas compañeras sufrir trastornos alimentarios desencadenados o agravados por las críticas”.

Molinarolo decidió alzar la voz pensando en el gran número de personas que sufren estos ataques y que tienen problemas para gestionar estas situaciones con repercusiones en su salud. “Si en vez de ser yo fuera una persona más frágil en un momento de dificultades, ¿quieren saber el resultado? Las palabras pueden crear un daño enorme, a veces irreparable”, afirmó la atleta italiana.

Por todo ello, Molinarolo anunció que estudiaría la posibilidad de emprender acciones judiciales: “Si existe la posibilidad de denunciar, lo haré y explicaré a todos cómo hacerlo, para que a los leones del teclado se les pase el impulso de agredir verbalmente”.

Nacida en Verona, Elisa Molinarolo recibió el apoyo del presidente de la región del Véneto, Luca Zaia: “La reacción fuerte y madura de Elisa tiene un gran valor social porque su pensamiento se dirigió de inmediato a las chicas que son más débiles y pueden sufrir daños psicológicos incluso graves por estas prácticas incivilizadas. Ella les mostró cómo hacerlo: sin preocuparse y seguir tu propio camino sin dejarte intimidar o incluso influenciar en tus comportamientos de la vida diaria, lo que por desgracia sucede, por ejemplo, provocando trastornos alimentarios”.

#3 Maddy Prespakis: “He trabajado duro para poder mirarme al espejo y amar mi cuerpo”

Poco conocida para el gran público, Maddy Prespakis es una de las estrellas de la Liga australiana de fútbol, un deporte parecido al rugby muy popular en el país oceánico. De tan solo 23 años, Prespakis juega en el Edderton y se dio do a conocer a nivel internacional por una imagen que se viralizó a través de las redes sociales.

Cansada por los numerosos mensajes de odio recibidos por su físico en las redes sociales, Prespakis decidió celebrar un gol levantándose la camiseta y señalándose el abdomen para denunciar los ataques sufridos y reivindicar la diversidad de cuerpos.

El gesto de Prespakis generó una oleada de solidaridad. Boonie Toogood, compañera de equipo, afirmó que “Maddy es muy valiosa para nosotras. Espero que empecemos a avanzar en el abuso en las redes sociales. De alguna manera, como atletas, tenemos que bloquear el ruido”.

Por su parte, David Barham, presidente del Edderton, se mostró muy satisfecho con la reacción de la jugadora: “Estoy muy orgulloso de que haya dado un paso al frente y abordado este problema terrible, y de que esté orgullosa de sí misma y de nuestro club”.

El gesto de la futbolista australiana tampoco pasó desapercibido para el gobierno de su país, Australia, que está preparando una reforma con la que pretende abordar los daños que provocan las redes sociales.

Maddy Prespakis nunca ha escondido sus problemas con su cuerpo. Preguntada sobre ello en algunas entrevistas, la jugadora del Edderton siempre ha sido muy clara en este sentido: “El fútbol es el deporte que amo, pero la visión que tengo de mi cuerpo no me ha puesto las cosas fáciles. Es por eso que he trabajado duro para poder mirarme al espejo y amar cómo luce mi cuerpo”.

#4 Martin Ádám: “Nací así, es la forma de mi cuerpo”

Aunque la gordofobia se ensaña de forma mayoritaria con las mujeres, también existen casos en el ámbito del deporte profesional masculino. Uno de los más recientes fue el que vivió el futbolista húngaro Martin Ádám durante la disputa de la Eurocopa de Alemania este verano con la selección de su país.

El delantero húngaro, que actualmente juega en el Asteras Trípoli de la Liga griega, recibió miles de comentarios ofensivos en redes sociales de usuarios que se burlaban de su físico y que ponían en duda que estuviera preparado para competir al máximo nivel a causa de su cuerpo.

Tras el partido de la Eurocopa que Hungría disputó contra Suiza, Ádám atendió a los medios de comunicación y se mostró resignado por los numerosos comentarios hirientes y memes que circulan en las redes sociales burlándose de su físico: “Por supuesto que me llegaron uno o dos memes. Normalmente, me río de ellos. Pero nací así, es la forma de mi cuerpo. No puedo cambiar mi genética”.

Ádám, de 29 años y 1,91 metros de altura, juega de delantero centro y es una leyenda del fútbol húngaro. El jugador aprovecha su envergadura para ganar la posición a los defensas y ver puerta con facilidad, tal y como muestran los números en la Liga húngara, donde ha desarrollado gran parte de su carrera con tres equipos diferentes: 82 goles en 275 partidos.

Sin embargo, estos números y su dilatada trayectoria como futbolista, con experiencia en las ligas húngara, coreana y griega y varias presencias con la selección de su país, no han bastado a Ádám para destacar en su profesión a nivel internacional.

Y, por desgracia, lo que no ha conseguido a través del apartado meramente deportivo le ha llegado por medio de los ataques gordofóbicos por su físico: ser noticia en los medios internacionales y darse a conocer al gran público.

#5 Por un deporte inclusivo

De igual modo que la gordofobia se ensaña con algunos deportistas profesionales, lo mismo ocurre con muchas personas que practican deporte en su día a día en instalaciones deportivas y espacios públicos diversos.

Aunque el deporte suele asociarse con salud, bienestar y trabajo en equipo, muchos de los espacios donde se practica se convierten en zonas de exclusión y juicio hacia las personas con cuerpos no normativos.

Por eso es primordial que el deporte y la actividad física sean accesibles para todas las personas, sin importar el tamaño de su cuerpo.

Hay que combatir la gordofobia en el deporte y promover un cambio positivo que beneficie a toda la sociedad. La inclusión en el deporte fortalece el sentido de comunidad, mejora la salud de quienes participan y nos recuerda que el bienestar físico y mental es un derecho universal.

Debemos romper las barreras de la gordofobia y construir un deporte donde todas las personas puedan sentirse cómodas, valoradas y capaces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *