El impacto de internet y las redes sociales en nuestra vida diaria ha supuesto una auténtica revolución que nos ha traído múltiples ventajas. Pero, como en cualquier proceso de cambio, no es oro todo lo que reluce y hay que ir con sumo cuidado para que no te la cuelen: estafas, noticias falsas, informaciones engañosas, contenido tendencioso, acoso…
En un ámbito tan importante como el de la alimentación es todavía más preocupante si cabe la propagación de bulos y falsos mitos sobre ciertos alimentos o la difusión de recomendaciones dietéticas sin fundamento científico.
Estas prácticas pueden tener algunas consecuencias negativas, como la adopción de hábitos alimentarios perjudiciales, un gasto económico innecesario por la compra de productos supuestamente beneficiosos e incluso riesgos para la salud.
Dicha preocupación por el alcance de los bulos en la alimentación es tal que el Ministerio de Sanidad español publicó en el año 2023 una serie de recomendaciones para desmentirlos.
En Demos el PASO nos hemos querido hacer eco de estos consejos y te traemos siete falsos mitos relacionados con la comida, la nutrición y la salud para que no te den gato por liebre.
#1 La fruta mejor tomarla fuera de las comidas
La idea de que la fruta debe tomarse fuera de las comidas es uno de los muchos falsos mitos alimentarios que circulan. En general, no existen evidencias científicas sólidas que respalden la necesidad de consumir fruta fuera de las comidas para obtener beneficios específicos.
La fruta se puede consumir en cualquier momento del día según las preferencias y necesidades de cada uno porque las calorías, las vitaminas y los minerales que aporta son las mismas tanto si se consume durante la comida como fuera de ella.
Lo más importante es incluir una variedad de frutas en la dieta diaria para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes esenciales.

Pero tomar fruta fuera de las comidas puede tener algunas ventajas. Por ejemplo, que lo hagamos como snack saludable, es decir, en lugar de otro tipo de alimentos con mayor contenido calórico como los dulces.
Así mismo, al aportar nutrientes adicionales y fibra, la ingesta de fruta fuera de las comidas también puede contribuir a que nos sintamos más saciados y que ello nos ayude a llegar a la siguiente comida con menor sensación de hambre.
#2 El agua se debe beber fuera de las comidas
No hay una regla estricta sobre si es mejor beber agua durante las comidas o fuera de ellas. La clave es asegurarse de que se está obteniendo suficiente agua a lo largo del día —entre 1,5 y 2 litros — para mantenerse hidratado.

Sí que es cierto, sin embargo, que beber agua durante las comidas puede ayudar a descomponer los alimentos y facilitar su paso a través del sistema digestivo.
Otra ventaja de beber agua con las comidas es que, debido a su efecto saciante, puede ayudar a dar la sensación de que el estómago está lleno. Así pues, el agua puede ser un buen recurso para comer menos durante las comidas y contribuir al control del peso.
Y un tercer aspecto positivo de la ingesta de agua durante las comidas es que determinados alimentos pueden ser más fáciles de tragar y disfrutar con un poco de agua.
#3 El consumo de huevos debe moderarse porque es malo para el colesterol
El huevo es uno de los alimentos que tradicionalmente ha generado más debate. A pesar de recibir un trato injusto durante muchos años, hoy en día existe la idea extendida entre los nutricionistas de que es un alimento muy completo y saludable.
Es cierto que su yema es rica en colesterol, pero hay que tener en cuenta que el huevo posee también proteínas, vitaminas y minerales.
Así pues, para la mayoría de personas los huevos pueden ser parte de una dieta saludable y equilibrada sin que ello les cause problemas significativos de colesterol.

El impacto del consumo de huevos en la salud debe considerarse en el contexto de la dieta general. Por ejemplo, una dieta rica en frutas, verduras y granos enteros, y baja en grasas saturadas y trans, es más importante para la salud cardiovascular que el consumo de huevos en sí.
#4 Los suplementos dietéticos y vitamínicos son básicos para mejorar la salud
Los suplementos dietéticos y vitamínicos pueden ser útiles en situaciones específicas, pero en ningún caso deben sustituir una dieta equilibrada.
La mejor estrategia para llevar una vida sana es mantener una dieta rica en nutrientes y combinarla con un estilo de vida saludable.
Una de las numerosas consecuencias positivas que tiene el hecho de mantener una dieta equilibrada y variada es que los distintos nutrientes interaccionan entre sí, y ello produce unos beneficios cuando se consumen juntos que no se dan con el consumo de los suplementos dietéticos y vitamínicos.
Tampoco es aconsejable tomar este tipo de suplementos en situaciones concretas en las que nos sentimos con menos energía, cuando llevamos a cabo una actividad muy intensa o si nos resfriamos más a menudo de lo habitual.
Sin embargo, los suplementos nutricionales y vitamínicos sí que pueden ser útiles en algunos casos muy concretos. Por ejemplo, las mujeres embarazadas suelen necesitar suplementos de ácido fólico y, a veces, de hierro. Y a las personas de edad avanzada les puede venir bien tomar suplementos de vitamina B12, vitamina D y calcio, ya que la absorción de estos nutrientes disminuye con la edad.
#5 La práctica de deporte compensa una alimentación menos sana
La realización de ejercicio físico de forma regular no es ni mucho menos una licencia para comer y beber sin restricciones.
La combinación de una dieta equilibrada y actividad física es básica para mantener una buena salud, optimizar el rendimiento y prevenir enfermedades.
Mantener un enfoque en la calidad de los alimentos y la hidratación adecuada ayudará a obtener los máximos beneficios del ejercicio y a mantener un estilo de vida saludable.
Por el contrario, una alimentación no saludable conlleva consecuencias negativas sobre la salud que difícilmente se pueden compensar con la práctica de actividad física o con el hecho de llevar una vida activa.

Por ejemplo, la principal ventaja que se obtiene de comer una pieza de fruta en lugar de un producto de bollería industrial no es solo la gran diferencia calórica entre uno y otro, sino que además la fruta aporta vitaminas, fibra… frente al alto contenido en grasas no saludables y azúcares refinados de la bollería.
#6 Los alimentos que llevan grasas vegetales son más sanos que los que contienen grasas animales
La salud de un alimento no depende solo de si la grasa es de origen vegetal o animal, sino también de otros factores, como la cantidad consumida y el contexto de la dieta en general.
Es importante optar por grasas insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) en lugar de grasas saturadas y trans, y mantener un enfoque equilibrado y moderado en la ingesta de grasas en general.
También conviene saber que no todos los alimentos que contienen grasas vegetales son necesariamente más saludables que aquellos que llevan grasas animales.
Por ejemplo, existen grasas saturadas, como las de coco, palma y palmiste, que tienen un origen vegetal.
Además, a pesar de que las grasas animales tienen mayor proporción de ácidos grasos insaturados que las grasas vegetales, las grasas animales suelen ir acompañadas de vitaminas liposolubles, que son muy importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
#7 Los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos
Existe la creencia muy extendida de que los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos, pero la realidad es mucho más compleja. De hecho, en muchos casos, la comida congelada retiene sus nutrientes de igual forma e incluso mejor que la fresca.

Así pues, algunos alimentos destinados a la congelación se recogen en su punto óptimo de madurez y se congelan rápidamente, lo que ayuda a preservar sus nutrientes.
En cambio, los alimentos frescos pueden perder nutrientes durante el tiempo que tardan en ser transportados y almacenados antes de llegar al punto de venta.
En cualquier caso, el proceso de congelación no altera las cualidades de los alimentos, por lo que un pescado o una carne congelada tienen las mismas propiedades que si se comen frescos.
Con respecto a las verduras congeladas, la proporción de vitaminas que contienen una vez cocinadas es similar a la de las verduras frescas después de haber pasado por los fogones.
#8 Cómo identificar bulos en la alimentación
Si has llegado hasta aquí y quieres saber cómo combatir los bulos en general, y más concretamente los que tienen relación con la alimentación, toma nota de los siguientes pasos que debes tener en cuenta:
- Verifica la fuente. Consulta si la información proviene de una fuente confiable, como organismos de salud reconocidos o profesionales en nutrición.
- Busca evidencias científicas. Comprueba si la información está respaldada por estudios científicos de expertos y organismos de prestigio.
- Evita el sensacionalismo. Desconfía de afirmaciones que suenan demasiado bien para ser verdad o de aquellas que utilizan un lenguaje alarmista.
- Consulta con profesionales. Si albergas dudas sobre la veracidad de una información, consulta a un nutricionista o un profesional de la salud.
Y llegados a este punto, una vez leído el artículo, ¿aún te van a dar gato por liebre?




[…] la llegada del verano, optamos por un tema más ligero, aunque no por ello menos importante: los bulos y falsos mitos sobre ciertos […]