Cómo la comida ultraprocesada controla nuestro cerebro

La adicción silenciosa: cómo la comida ultraprocesada controla nuestro cerebro

¿A quién no le ha ocurrido alguna vez que ha devorado una bolsa de patatas fritas o que ha tenido serios problemas para poner el freno ante una bandeja de suculentas pastas o una caja de bombones?

La obesidad es una epidemia global que afecta a millones de personas en todo el mundo. Detrás de esta enfermedad existen múltiples factores: genéticos, metabólicos, socioculturales, conductuales, socioeconómicos… En este artículo nos vamos a centrar en uno muy concreto que puede relacionarse con varios de los que acabamos de enumerar: el consumo de alimentos ultraprocesados.

Este tipo de comida, que ejerce un poder adictivo sobre las personas porque ha sido elaborada para ser irresistiblemente sabrosa, tiene un papel relevante en la creciente tasa de obesidad. Así lo revela un estudio publicado en la revista The British Medical Journal, en noviembre de 2023, que concluyó que el 14 % de la población adulta y el 12 % de los menores son adictos a los alimentos ultraprocesados.

Porque, independientemente de padecer algún trastorno alimentario o no, ¿a quién no le ha ocurrido alguna vez que ha devorado una bolsa de patatas fritas o que ha tenido serios problemas para poner el freno ante una bandeja de suculentas pastas o una caja de bombones?

#1 ¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Por alimento ultraprocesado entendemos toda aquella comida que ha sido alterada a través de procesos industriales, de forma que su contenido en grasa, azúcar y sal ha aumentado considerablemente. Se trata de productos que incluyen ingredientes artificiales, conservantes, colorantes y aditivos con el objetivo de mejorar su sabor, su textura y también su vida útil.

Algunos ejemplos de este tipo de comida son los aperitivos envasados, los cereales para el desayuno listos para consumir, la mayor parte de la llamada comida rápida, el pan y los postres producidos en masa, el pescado reconstituido, como los supuestos palitos de cangrejo, productos cárnicos como las salchichas, los refrescos, los helados y los caramelos, además de muchos otros productos envasados que suelen llenar las estanterías de los pasillos centrales de los supermercados.

Estantería de un supermercado con una gran variedad de refrescos en botellas y en latas

#2 ¿Por qué estos alimentos son adictivos?

La adicción a los alimentos ultraprocesados se explica por su impacto, una vez ingeridos, en los circuitos de recompensa del cerebro. Estos alimentos están formulados para resultar muy agradables al paladar, combinando altos niveles de azúcar, grasa y sal, lo que desencadena la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa.

Según los expertos reunidos en la I Conferencia Internacional de Consenso sobre Adicción a la Alimentación, que tuvo lugar en mayo de 2024 en Londres, los consumidores habituales de este tipo de alimentos muestran síntomas de dependencia, tales como antojos intensos, incapacidad para reducir la ingesta a pesar de conocer sus efectos negativos y síntomas de abstinencia cuando intentan dejar de consumirlos.

Este fenómeno se debe al poder que tienen los alimentos ultraprocesados de alterar la neuroplasticidad del cerebro, es decir, su capacidad para adaptarse y cambiar. Estas modificaciones pueden hacer que el cerebro desarrolle una dependencia similar a la observada en otros tipos de adicciones, afectando la capacidad de una persona para controlar su ingesta de alimentos​.

Así mismo, un estudio de 2022 liderado por la psicóloga especializada en alimentación compulsiva Ashley Gearhardt, determinó que los alimentos ultraprocesados cumplen todos los criterios establecidos para la adicción. Según esta doctora norteamericana, el mecanismo de adicción de la comida ultraprocesada es similar al observado en el caso de sustancias como la nicotina o las drogas, creando un ciclo de antojo y consumo compulsivo.

Una mano de hombre sujeta un cigarrillo por encender

En investigaciones citadas por Gearhardt, ratas con obesidad mostraron un comportamiento de búsqueda compulsiva de estos alimentos, llegando a ignorar su comida habitual y arriesgándose a recibir descargas eléctricas para acceder a pasteles y chocolates producidos industrialmente.

El estudio de Gearhardt subraya la necesidad de considerar los alimentos ultraprocesados dentro del mismo marco de adicción que otras sustancias reconocidas, como el tabaco. Los hallazgos apoyan la idea de que estos alimentos tienen el potencial de crear patrones de consumo adictivos debido a su composición y sus efectos en el cerebro y en el comportamiento.

La adicción a los alimentos ultraprocesados, sin embargo, no es solo una cuestión de química cerebral. Otros factores de tipo social, cultural y económico también tienen un papel importante en esta atracción irresistible.

Además, la publicidad agresiva, sobre todo dirigida a niños, la gran accesibilidad de estos productos y su bajo costo en comparación con los alimentos frescos y saludables también contribuyen a su consumo masivo.

Bandeja con un bocadillo de hamburguesa con cebolla y tomate en una mesa a punto para su consumo

Finalmente, la falta de una educación nutricional adecuada y el estrés de la vida moderna también pueden impulsar a muchas personas a decantarse por opciones de alimentación rápidas y convenientes, a menudo ultraprocesadas.

#3 Medidas para combatir la adicción

Para combatir la adicción a los alimentos ultraprocesados es necesario aplicar un enfoque integral.

A nivel individual, es importante fomentar hábitos alimentarios saludables, como la elección de alimentos frescos y mínimamente procesados, y educar en la comprensión de la información nutricional de las etiquetas.

Una mujer coge varias cajas de cereales en un supermercado

Desde un punto de vista comunitario y gubernamental, es necesario implementar políticas que limiten la publicidad de los alimentos ultraprocesados, sobre todo la dirigida a los niños, y promover programas de educación nutricional en las escuelas.

En este sentido, algunos expertos proponen poner en práctica medidas para aumentar la accesibilidad y asequibilidad de los alimentos mínimamente procesados, como, por ejemplo, aplicar tasas a los alimentos ultraprocesados o poner límites a su publicidad. Otra de las medidas que consideran necesaria es fijar nuevas normas de etiquetado de los alimentos ultraprocesados para advertir de su riesgo de adicción.

Además, es esencial apoyar investigaciones futuras para comprender mejor la adicción a este tipo de alimentos y desarrollar intervenciones efectivas.

En definitiva, la colaboración entre gobiernos, la industria alimentaria y organizaciones de salud pública es fundamental para crear un entorno que favorezca opciones de alimentación saludables y sostenibles para toda la población.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *